Después de unas vacaciones en la playa vuelvo a abrir este chiringuito digital.
Seguiré hablando de las cosas que pasan y me llaman la atención, de las aventuras peperas de Torrejón de Ardoz, la Comunidad de Madrid y por supuesto de España, de mis reseñas musicales y en resumen de todo lo que me apetezca que para eso este es mi blog.
Y como he dicho que hablaría de las cosas que me llaman la atención, lo primero que comentaré es la sorpresa que me llevé en Santander en la Plaza del Ayuntamiento (democrático).
Salía yo del aparcamiento, que está bajo esta plaza, y me encuentro de frente la estatua de un burro subido a un caballo, es decir, una estatua ecuestre de Franco. Pensaba que ya no quedaba ninguna figura de este dictador en España, pero como no, en una ciudad donde gobierna el PP sobradamente no podían eliminar la estatua su principal maestro.
Espero que la Ley de la Memoria Histórica se apruebe definitivamente con todos sus máximos, para poder obligar a los Ayuntamientos y a la Iglesia quitar todos los símbolos de dolor y amargura franquista que existen todavía en nuestro país.
