Hay una nueva moda entre los gobernantes y afines, en el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz. Parece como si fuera una matrícula o un modo de distinción entre ellos para reconocerse, como esa moda de los japoneses, pero desde que el PP está gobernando en mi ciudad me he dado cuenta que en el Ayuntamiento muchos y muchas llevan una pulserita con la bandera de España.
Y son unos cuantos, porque entre los 14 concejales, que alguno no se sabe que hacen, y los más de 21 cargos de confianza, hay unas cuantas. Creo que voy a montar un puesto de merchandising español en la puerta del Ayuntamiento que seguro que me forro.
Con esto no quiero criticarles ni nada parecido, pero me parece curioso. Porque el hecho de llevar esa pulsera no les hace más españoles que otros que no la llevan y yo, que no la llevo, seguro que me siento más español que muchos de ellos. Milito en un partido que en sus siglas lleva la palabra español, poco partidos la tienen, y tiene más de 125 años de historia en nuestro país.
Así, que no se adueñen de la bandera y de los símbolos de todos los españoles, que no por ser más conservador se es más español y si no que se lo digan a Esperanza Aguirre que es la que más lucha contra el Gobierno Central o los muchos de los miembros del PP que no firmaron la Constitución Española.

Muy bueno.
Mientras unos, ZP y su gobierno, toman el patriotismo como un cuidado del estado y sus ciudadanos, haciendo crecer la economía, los empleos, los derechos, el estado del bienestar y desarrollando la democracia y la capacidad de elegir a nuestro representantes -la España de las autonomías-
otros
creen que el patriotismo es utilizar las imágenes de las víctimas del terrorismo contra el gobierno, hacer seguidismo mediocre de Bush y sus crímenes internacionales o ponerse una pulsera.
Is the diferent, of course.